Si existe un concepto que resuma una de las ideas más acertadas del marketing contemporáneo es sin duda la adaptación del producto o servicio al cliente. Sin embargo, por desgracia, no se ha interpretado correctamente en todos los ámbitos esta idea, confundiéndose lo personalizable con lo personalizado. Una sutil gran diferencia de concepto.

Que un producto sea personalizado indica que quien lo diseñó pensó en el usuario final y en sus variantes posibles (o al menos en las más genéricas). Así aparecen los talles de los artículos textiles, o hasta las carcasas de los celulares. Pero lamentablemente no todos somos iguales, y nunca se podrán pensar todas las alternativas posibles y mucho menos fabricarlas y mantener en stock. Muy distinto es un producto personalizable, donde es el usuario quien compone a su criterio el producto final. Basta con ver el tuneo en los autos, el mooding de las PCs o hasta las mochilas escritas con corrector líquido y llenas de pines. Dar la posibilidad al cliente de hacer variaciones convierte al producto en un componente de la personalidad del usuario.
Es más que hacer un traje a medida. Es darle la posibilidad al usuario de poder hacer propio el producto, a su gusto e irrepetible. Y lo mejor de todo: hecho por él mismo. Esto genera una relación mucho más estrecha entre el producto (que lleva una marca) y el usuario (que no es cualquier usuario, no es un genérico ni está estandarizado).
Por supuesto que a esta altura debemos reflexionar sobre cuán personalizable puede hacerse un producto o servicio. Claramente, la industria informática en gran parte ha sabido interpretarlo correctamente y se ha desarrollado exitosamente, donde su costo es casi nulo (como la personalización de los menúes de software). Pero también puede ser aplicado en otros medios con una notable potencialidad de crecimiento de ventas tanto de sus productos como de sus nuevos complementos de personalización, como bien lo han sabido aplicar varios productos de la industrial del juguete. Es simplemente una cuestión de creatividad para entender como hacer de nuestra oferta algo verdaderamente personalizable.