1 de mayo de 2009

Contacto humano y responsable

Millones de libros, normativas e ideas han surgido focalizando en la mejora de la atención del cliente. Todo puesto laboral con algún punto de contacto directo con el cliente final se ha sometido a una gran cantidad de exámenes con el fin de lograr una buena atención, logrando "domesticar" y uniformar de la mejor manera posible el trato al cliente.


Sin embargo, la cotidianeidad hace q nos olvidemos del ambiente y tarde o temprano el "preciado cliente" pasará inadvertido por el acostumbramiento de que esté siempre presente, y cada uno tenderá a comportarse como realmente uno es.


Es que tal vez debemos relajar la tensión entre el empleado y el cliente, tanto como empresa como sociedad. Permitir al empleado un diálogo abierto y respetuoso, instruyéndose en el cuidado de los modales, el ejercicio de la escucha y el compromiso por ayudar a otras personas. Ver en los clientes personas que buscan personas que les hablen en su idioma y le den una respuesta no leída de manual. Y por último (y no menos importante) dar lugar al consejo cuando lo precisen o lo acepten, y una solución a sus problemas (o en el peor de los casos una intensión y compromiso por brindarla).


En resumen, un contacto humano y responsable. Algo que no se obtiene con capacitaciones ni certificaciones en un "ambiente controlado" sino con educación y solidaridad en la vida real, mediante políticas acordes a largo plazo del sector público y compromiso social del sector privado. Contar con personas con espíritu y sincero compromiso social será, a la larga, más efectivo que forzar a la persona a imitar lo que no creen, y contribuirá no sólo a la atención empresarial sino a la sociedad en su convivencia general.